jueves, 2 de octubre de 2008

¿PROBLEMA SOCIAL O CONFLICTO PERSONAL?



Y es que es tan común que ya nos parece normal, hablo de la indigencia en la ciudad de Medellín y en todo nuestro terruño Colombiano. Miles de personas que por un motivo u otro están en las calles a la merced de quien pasa, teniendo en cuenta que el desplazamiento y el maltrato familiar son las causas más frecuentes para que se de este fenómeno.
“Yo quiero una mujer seria y juiciosa con la que pueda salir adelante”, eran las primeras palabras de Juan Camilo un joven de 25 años “hijo de la calle” que después de drogarse en la mañana nos quiso dar respuesta a unas preguntas a cambio de una “liga” que nos pidió.
Sus cicatrices en varias partes del cuerpo reflejaban una vida trajinada y conflictiva, y al responder algunas preguntas que se le hacía, desvariaba y se confundía; Dice que ama a Dios por sobre todas las cosas, que en medio de todo valora la vida, le gustan los animales y los respeta porque según él “hasta el más minúsculo gusano tiene derecho a vivir.
Ha estado en varios centros de rehabilitación, mencionó una cantidad pero no expresó porqué la salida de cada uno de ellos, no insistí en el tema para no perturbarlo.
Dice que no tiene normas de pensamiento y mucho menos de comportamiento ya que vive de las circunstancias puesto que para él no es fácil, afirma que la vida si tiene sentido que por algo está aquí bueno o malo pero ya esta aquí.
No tiene planes ni proyecto alguno el solo toma lo bueno que se le presenta para sobrevivir, bueno para ellos no les importa lo que la gente piense de ellos igual no van a pasar de ser solo desechables.
Siguiendo con el recorrido por el parque Bolívar me encontré con Jonatán otro espíritu solitario como ellos dicen, hace ocho años se encuentra en la indigencia por amor a su madre, estando niño su padre murió y su mamá conoció un hombre el cual llevó para su casa. Un día este hombre golpeo a su mamá el quiso defenderla y solo consiguió que lo obligaran a irse de la casa.
Desde entonces divaga por las calles, consume drogas, si tiene oportunidad de robarse algo lo hace y ha tenido riñas callejeras las cuales le han dejado problemas por resolver.
Ambos aseguran que los tratan supremamente mal los vigilantes y la policía los golpean siempre que tengan oportunidad, la gente les teme y la familia los olvidó, no hay esperanza en esta selva de cemento donde los hombres son fieras hambrientas y luchan a muerte por su presa. Seguiremos aquí hasta que Dios quiera o hasta que alguien tome nuestras vidas para abrirse paso en esta miseria donde cada día somos más.


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